mmmm... lo lamento por mis amigos argentinos. Pero, si bien la carne es rica. Muy rica, vamos... que deliciosa. También quiero avisarles a mis amigos que no solo de carne vive el hombre !!!
En serio. Podría hablar horas sobre la arquitectura de Buenos Aires, sobre la gente, sobre las salidas y los museos. Sobre la ciudad que nunca duerme, sobre la calidez con la que pueden atenderte en las tiendas, con la buena disposición de las personas que transitan en la calle para ayudarte cuando te pierdes o cuando buscas una calle. Pero definitivamente, no puedo hablar mucho sobre la comida en Buenos Aires.
Si una persona está acostumbrada a visitar países latinoamericanos como México, puede notar que una de las atracciones principales es la comida. En Argentina esto no sucede de esta manera. La mayor gastronomía de Argentina es la carne. Y la carne. Y la carne. Y la carne. Al principio uno puede sentirse super contento cuando entra a un restaurante y ve esos apetitosos filetes esperando a ser deborados. Pero pasado el cuarto día comiendo carne les puedo asegurar que lo último que quieren es ver un filete.
La comida de Buenos Aires puede a veces, ser monótona. He notado que los argentinos no suelen usar condimentos en sus comidas, por lo menos no variados. Creo que la sal y quizá la pimienta son suficiente para ellos. Tampoco hay una cultura muy extendida de comer verduras, la mayoría de las personas come sus filetes con patatas fritas.
Las frutas son otra cuestión. No muchos de mis amigos argentinos son los que están acostumbrados a tomar jugos o leche pura. Generalmente toman agua los más sanos, alguna copa de vino y sí bastante bebidas cola.
La fruta no es un componente predominante en la cocina, y probablemente si uno les pregunta sobre tartas de manzana o de fresas, la mayoría de los porteños se imaginan productos solo comprables en las pastelerías elaboradas o en los cafés. No están acostumbrados a hornear ellos mismos sus propios pasteles caceros con estas frutas. Generalmente si piensan hornear pasteles, los hacen a base de polvo preparado.
Lo siento Buenos Aires. 10 en arquitectura, cultura y clase. Pero no puedo aprobarte tu gastronomía.
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