domingo, 23 de junio de 2013

Lo que no me gusta de Buenos Aires

No quiero que mis amigos argentinos se ofendan, pero cada tanto es bueno recibir alguna cuota de críticas constructivas. Hay cosas de Buenos Aires que ciertamente no me agradan o por lo menos, todavía no son de mi agrado.

Las calles sucias: Buenos Aires tiene zonas muy bonitas, arquitectura hermosa que invita al que pasea a alzar su mirada al cielo y apreciar esas cúpulas brillantes al sol que en conjunto con las molduras y suntuosas esculturas deleitan la mirada. Lo malo de realizar esto es que en el proceso seguramente haya pisado popo de perro. Los hay por todos lados, la limpieza se limita a los encargados de edificios que limpian y barren dos veces al día. Pero parece ser insuficiente, sobre todo en las plazas. Hay una sobrepoblación de caca de perro que inunda hasta las veredas de barrios más bacanos. Definitavemente esto me desilucionó mucho de Buenos Aires.

Las aceras (vereda en Argentina) rotas: Las aceras en Buenos Aires suelen tener otro problema, no están cuidadas. Realizar el ejercicio de apreciar la arquitectura alzando la mirada puede conllevar a que tengas un buen tropezón o en el peor de los casos una caída. Otras veces implica que te moje el agua que queda acumulada y que salta con presión cuando alguien pisa el suelo.

El vocabulario: Los argentinos parecen estar acostumbrados a decir malas palabras por cualquier cosa, incluso en ocasiones comunes, normales o que no generan enfado. Incluso muchos amigos se saludan con insultos de forma cariñosa (?). Es parte de la cultura, evidentemente. Pero todavía sigue sin agradarme, no me puedo acostumbrar.

La comida: La comida típica de argentina suele ser carne y productos grasosos. También hay influencia de otras cocinas, como la pasta italiana o la pizza. Pero todo tiene su cuota de grasa. Carne aquí, carne allí, carne por todos lados. Al principio puede encantar, pero luego de unas semanas llenando y rellenandote de carne, definitivamente es el plato que menos deseas probar. La comida argentina debería tener más imaginación o creatividad, usar más verduras e incorporar mayor cantidad de frutas. Incluso no suelen utilizar   condimentos más allá del orégano, sal y pimienta.

Fiebre europea: No se puede negar que Buenos Aires tiene una gran influencia europea en su cultura, en su arquitectura, en su gente. Pero definitivamente Buenos Aires funciona muy distinto a Europa, sobre todo en los tiempos modernos. Sentirte en Europa mientras recorres la ciudad, es propio de ciertos distritos como Recoleta, Palermo, Microcentro o El Retiro. Luego Puerto Madero, Belgrano son más parecidos a la arquitectura moderna globalizada y el resto de la ciudad es una mixtura entre lo común o incluso la pobreza. Hay distritos muy cercanos a la parte turística de Buenos Aires que no tienen nada de europeo como "barrio Once" o "Mataderos" donde está la feria. Si Buenos Aires tiene influencia europea creo que es algo que lo está perdiendo a traves de los años. Hemos recorrido la ciudad en bus y en taxi, a veces los cambios son muy pronunciados desde una calle hasta la otra, en una puedes ver un gran palacio rodeado de construcciones insulsas y abandonadas. Decir que Buenos Aires tiene una gran influencia europea me parece correcto pero cuando escucho a algún argentino decir que es "La Paris del Sur" me parece totalmente falso.

El tránsito: claxon por aquí, claxon por allí, insulto aquí, insulto allá. Calle bloqueada aquí, calle bloqueada allá. A veces  puede ser muy difícil moverse por la ciudad. Pero por lo general no he tenido mucho problema, lo malo es que tuve la mala suerte de que sucedan cuando más cansada estaba.

Manifestaciones: Manifestaciones hay muchas. Bloquean las calles, a veces debes desviar todo tu camino habitual para no cruzar por el medio del problema. Generalmente se dirigen hacia edificios públicos importantes como el palacio presidencial o el palacio legislativo. Igualmente, generan mucho caos vehicular y las personas aquí en Buenos Aires parecen estar acostumbradas y lo conciben como algo normal, parte de su vida cotidiana.

Creo que eso es todo. Y quiero aclarar que a pesar de todo lo que cité aquí, esto no ha disminuido mi agrado por la ciudad y que mi estadía en esta ciudad siempre la considero hermosa y una de las cosas más lindas que hice en todos estos últimos años.